Sé que el blog está en pausa mientras preparo el relanzamiento, pero llevo varios días pensando en este tema y me pareció necesario escribir algo sobre ello.

Es difícil afirmar que alguien no es machista en lo absoluto. Está tan arraigada en la cultura –y no, no sólo la mexicana–, que sin darnos cuenta hasta las mujeres nos regimos bajo sus supuestos, aún cuando en la mayor parte de los aspectos nos gusta percibirnos como progresistas, feministas o “liberadas”.

El fin de semana pasado, un joven llamado Elliot Rodger mató a siete personas (incluyéndose), como venganza porque las mujeres no se sentían atraídas hacia él, y a los 22 años seguía siendo virgen.

Elliot apuñaló a sus tres roomates, disparó a varias miembros de una hermandad ­–mató a dos de ellas­– e hirió a 13 personas y mató a una más mientras iba apuntando su pistola por las calles de Isla Vista, cerca de la Universidad de California, Santa Bárbara.

A primera vista podría parecer que es, si se puede decir algo así, sólo una serie de asesinatos más, facilitados por las leyes estadounidenses y la inestabilidad emocional de Elliot. Pero su cuenta de YouTube y un manifiesto de 141 páginas, en formato de autobiografía, encontrado en su computadora apuntan a un problema distinto.

Pueden leer el manifiesto aquí, pero tomen en cuenta que es muy perturbador. Estos son algunos de los párrafos más relevantes para el análisis (traducidas a español, para que nada se pierda).

“No puedo matar a todas las mujeres del mundo, pero puedo dar un golpe devastador que va a llegarle a todas al centro de sus malvados corazones”.

“Voy a atacar a las chicas que representan todo lo que odio en el género femenino: la hermandad más sexy de UCSB”.

“La solución final para triunfar sobre mis enemigos es destruirlos, llevar a cabo mi Día de Retribución, ejecutar mi última y devastadora venganza en contra de todos los jóvenes populares que nunca me aceptaron, y contra todas las mujeres por rechazarme y dejarme hambriento de amor y sexo”

Según el texto, sus planes incluían matar a sus tres compañeros de departamento para convertir el lugar en una “cámara de tortura y muerte”. También deja claros sus pensamientos racistas en frases como “¿cómo podía un chico negro y feo, inferior, tener a una chica blanca y yo no? Soy hermoso, y soy mitad blanco. Desciendo de la aristocracia británica. Él desciende de esclavos. Yo lo merezco más”.

(¿Ven? Les dije que no era una lectura agradable).

En esa última oración también dice algo que me parece esencial: él creía que merecía la atención, el amor, el respeto, el cuerpo de las mujeres. Y de eso es de lo que quiero hablar, porque aunque es cierto que para hacer lo que Elliot hizo se necesita mucho más que ser rechazado o estar eternamente en la friendzone, sus sentimientos son compartidos por cientos (¿miles? ¿millones?) de hombres, y para comprobarlo basta leer los comentarios en cualquier noticia al respecto.

En estos días han escrito mucho sobre el tema, pero como blogger y mujer que en alguna ocasión ha dado recomendaciones sobre cómo “salir” de la friendzone, me gustaría dejar algunas cosas claras.

Y lo voy a hacer en incisos por si ya les di flojera.

  1. La violencia hacia las mujeres se expresa de muchas maneras. Elliot Rodger tenía acceso a un arma (bueno, cuatro armas) y un (presumible) desequilibrio que contribuyó a que tomara medidas extremas contra las personas a las que consideraba culpables de su dolor, pero todos los días vemos expresiones de misoginia en menor escala. Decirnos que sólo servimos para preparar sandwiches o quedársenos viendo en la calle porque nos vestimos como queremos vestirnos y no en modo defensivo son ejemplos que duelen, aún si no decimos nada porque a) no sirve de nada, b) tenemos miedo de que solo vaya a ser peor.
  2. La friendzone no existe. Es un término que usamos con frecuencia, y me gustaría pensar que de forma juguetona, pero hay hombres (y mujeres) que se lo toman muy en serio. La realidad es que ser amigo de alguien no es una condena terrible, ni se opone a estar involucrados romántica o físicamente. Quejarte de que estas en la friendzone y, aún más, quejarte de que a las mujeres (o a los hombres) solo les atraen personas convencionalmente atractivas implica dos cosas: que crees que tú no lo eres (sorry, bro) y que no confías en que la otra persona tenga el criterio para decidir con quién estar. Malas noticias: a lo mejor solo no le gustas de esa forma, y eso no tiene nada de malo, no es su decisión ni responsabilidad, y no tienes porque juzgar a la otra persona por ello. A ti tampoco te gustan todas las personas que te tratan bien, y no les debes nada.
  3. Tener sexo, amor o compañía no depende de si te lo mereces o no, y no es sano ir por la vida creyendo que porque tienes derecho a algo es obligación de los demás dártelo.

Un beso y una disculpa por los temas serios de las últimas ocasiones,

P.

¡Gracias por compartir!
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Pau

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