1. Work, o el post que no sabes si escribir porque temes que tus coworkers lean.

Anne Hathaway no es la mejor representación del trabajo que un periodista hace en una revista de moda. Sorry. Andy era la asistente de Miranda, lo que no tiene ningún sentido si ella quería escribir. Whatever. Lo que quiero decir es que si alguna vez se aburren y quieren imaginar cómo es mi trabajo, no piensen que voy en tacones todos los días ni que he bajado de peso. Ni que hay gays fabulosos por doquier. No soy Carrie Bradshaw. Todavía. Excepto por el inexplicable direccionamiento del dinero hacia ropa nueva y no comida. Go figure. 

Mi primer mes de trabajo, que se cumplió el miércoles, consistió básicamente en sentirme inmensamente torpe todo-el-tiempo. Jamás subestimen la dificultad de traducir una pieza sobre belleza a español, intentando que no se pierda la gracia y al mismo tiempo con un estilo completamente distinto al de lo que estás leyendo. Tip: La palabra “sorprendente” se convertirá, de forma eventual, en el adjetivo correcto para describir todo. Todo. Jamás me subestimen cuando digo “todo”.

No terminé de comprender los procesos editoriales hasta hace como dos días, y siendo la overachiever que soy, sentía que seguramente en toda la historia de la revista no se habían cruzado con una intern tan incapaz y patética. Tip: En la universidad todo es fácil. Eres súper capaz, y todos son capaces, y todos son inteligentes. Reconciliarte con la idea de que eso no será la realidad para siempre es complicadísimo. La gente del mundo real no sabe que tienes el promedio que tienes ni que te consideras medianamente importante en la jerarquía social e intelectual de tu usual entorno. Digamos que tienes que volver a comenzar con el proceso de “probarte a ti mismo” y ganarte el respeto de la gente. Ya sé… yo tampoco recuerdo cómo se hace.

Tal vez Anne Hathaway tenía un poco de razón. Y definitivamente tenía razón en otra cosa: este trabajo eventualmente termina absorbiendo todos los rincones de tu vida, porque, si encuentras una pasión por ello, se convierte en algo que no quieres dejar. ¿Pasarás horas llamando a tiendas para preguntar precios de productos? Excelente, ahora sabrás dónde comprar qué. ¿Parte de tu trabajo consiste en estar actualizada (a.k.a leer noticias y blogs de moda) para comunicarlo a las lectoras? Por favor deja de quejarte y disfruta el cubo de queso que comes cuando sientes que te vas a desmayar.

Sí. A veces tienes que volver a empezar y sentirte del tamaño del ya mencionado cubo de queso… pero la bigger picture beats it. Fácil.

2. Las flats mágicas que no he terminado de pagar, o cómo hacer llover sin tener que bailar como Ted Mosby.

Hace no-sé-cuántos-meses, pero definitivamente menos de seis, compré unos hermosos flats de snake skin que decidí darían personalidad a todos mis atuendos sin importar lo aburridos que fueran. A veces cuando una se mueve en el transporte público del DF debe usar ropa sin chiste. More on that in a bit.

¿El problema? En esta ciudad llueve todos los días desde junio. Llegué el 1 de junio. ¿Ha llovido todos los días? Sí. ¿Ha llovido siempre cuándo estoy afuera? No. Pero las únicas ocasiones en las que me he quedado atrapada en la lluvia y empapándome hasta el cuello han sido las que he usado esas flats. Conclusión: Si algún día necesitan hacer que llueva por alguna razón, pídanme que use mis ahora-demacradas-y-aún-sin-pagar flats de snake skin. Works like a charm.

La moraleja del asunto es que jamás deben comprar a crédito cosas que se arruinen con la lluvia. Punto.

3. Novio enfermo, o cómo completar tu metamorfosis a ama de casa en veinte minutos. 

Nada como un novio con gripa (gracias de nuevo, lluvia… por lo menos a este no lo compré a crédito) para sacar tu lado maternal y todos los sabores exóticos de té del no-tan-profundo fondo de tu alacena.

Te das cuenta de que tiene fiebre y, a diferencia de nuestra primera dama electa (sad, isn’t it?), no lo solucionas con tus esculturales atributos, sino con un vaso de horchata fría y dos pastillas. Entonces lo mandas a dormir y te quedas esperando cual Penélope a su siguiente solicitud de ayuda mientras escribes una entrada de blog. ¿Qué puedo decir? El Dude es mi debilidad (justo después del frasco de peanut butter que está a mi derecha y toda voluntad de Rocket).

Un beso,

P.

¡Gracias por compartir!
Share
Pau

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.