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Lo sé, no he escrito en semanas (¿meses?). En mi defensa, no me había dado cuenta hasta hoy porque estoy tan ocupada y nihilista que perdí la noción del tiempo, y apenas me di cuenta y pude salir –aunque sea brevemente– del funk en el que he estado las últimas semanas decidí sentarme a escribir… sobre él, por supuesto.

La vida va bien y va mal, como supongo que la de todos, pero en esta ocasión las cosas que van bien en mi vida van bien hace mucho, y las que van mal se han intensificado, así que mi cuerpo ha reaccionado con ataques de pánico de libro de texto cada dos o tres semanas, amplísimos momentos en los que me siento paralizada y en no encontrarle sentido a mucho de lo que hago. O a nada, en realidad.

Y sé, racionalmente, que mi vida es muy buena. Voy a casarme con un hombre que amo y casualmente es guapísimo, tengo una perrita labrador (con pitbull, hemos descubierto) que me recibe todos los días cuando llego al depa, disfruto mi trabajo y de una u otra forma he conseguido salir ilesa las últimas quincenas. Pero la razón jamás ha sido mi parte dominante, y no he logrado dejar de sentirme aplastada a pesar de recordarme constante y semi-obsesivamente que en realidad todo está bien.

El problema ni siquiera está en el hecho de que *yo* soy la que no está bien. El problema es que estar atorada en este limbo productivo está afectando muchos aspectos de mi vida. El depa es un desastre, estoy comiendo mal, no estoy haciendo ejercicio por falta de energía y por lo tanto Foster tampoco está siendo tan consentida como debería. Y todo eso me hace sentir tan culpable que me hundo más y más y así, todo sigue, y todo va para abajo.

Pero ya no, porque decidí rendirme.

Y antes de que se alarmen, tomen nota: a veces rendirse es bueno. Por lo menos una parte del sentirme paralizada viene del hecho de que suelo preocuparme demasiado, y la verdad es que suelo dar un consejo que jamás aplico: si la cosa mala va a seguir ahí te sientas o no te sientas mal al respecto, ¿para qué te sigues sintiendo mal? Mejor quítate el peso de encima y las cosas que vayan a pasar van a pasar. No tienes que estar estresado para hacer que las cosas sucedan.

Así que consideren esto una promesa, aunque sea de intentarlo: no sé si la vida va a dejar de ir para abajo, pero yo definitivamente sí.

Para eso, pequeño detalle, los necesito a ustedes. Es mi turno de pedir un consejo, y los amaré por siempre: ¿cómo vuelvo a cuidarme a mí y me dejo de preocupar por cosas que no puedo controlar? Baby steps, de preferencia, que tampoco sé de dónde voy a sacar fuerzas. Mi boda, Foster, mi desordenado depa y yo se los agradeceremos mucho.

Háganlo por Foster. She deserves the best.
Háganlo por Foster. She deserves the best.

Un beso,

P.

¡Gracias por compartir!

Ana Pau

2 Comments on 2016, I love you, but you’re bringing me down (o mi turno de pedir un consejo).

  1. IMHO
    May 11, 2016 at 3:05 pm (11 months ago)

    Hola Pau, mi consejo: trata de no estresarte por tu boda, lo importante es que te vas a casar con alguien que amas y van a pasar el resto de la vida juntos; el cómo, cuándo, quiénes, es algo extra!! Disfruta cada momento de la planeación, por más sencilla que sea una boda requiere de tiempo y esfuerzo, si no tienes wedding planner, contrata uno, te aligera mucho el proceso y si ya tienes, aprovecha su experiencia y déjate llevar..
    Baby steps:
    -ve por un masaje
    -sal a correr
    -visita a alguien enfermo o de la tercera edad

    A veces para encontrarnos a nosotros mismos hay que dar algo a los demás y eso nos hace felices..

    Reply
    • Ana Pau
      May 21, 2016 at 8:19 pm (10 months ago)

      Precisamente eso he intentado. Mil gracias! <3

      Reply

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