Las últimas semanas se han sentido como un reinicio a mi vida, y me he replanteado todo desde mi ropa –de la que regalé y doné más del 70 por ciento– hasta mi propósito de cada día. Y aunque confieso que no tengo nada claro aún, comienzo a apreciar la oportunidad que tener este hard reset significa.

En unos días llegaré a Madrid, con poco más que dos maletas y un perro. A partir de que pise el aeropuerto, todo es un gran misterio: cómo me iré, dónde viviré, qué haré una vez que esté ahí… y hasta hace unas horas esta incertidumbre me sacaba de quicio. Pero gracias a una institución gubernamental y un incidente de ineficiencia que me hizo perder los estribos como hace mucho no lo hacía –y como, ahora sé, hace mucho necesitaba– de repente me encuentro muy tranquila y con tanta claridad como se puede tener ante un futuro que parece más bien una hoja en blanco que un calendario.

Probablemente solo va durar el resto de la noche. Pero está bien.

Un beso,

P.

 

¡Gracias por compartir!
Share

Pau

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *