vestido

Confieso que llevo tres meses intentando escribir sobre el vestido. He escrito varias decenas de primeros párrafos que terminan no-encantándome, y al final me distraigo o algo más urgente roba mi atención y pasan semanas antes de volver a intentarlo.

Hoy estoy decidida, aunque sea solo porque me llegó esta pregunta:

Hola Pau! Me gusta mucho tu blog, me identifico mucho. Me emocionan muchísimo los temas de tu boda (sobre todo porque yo también viví en Mérida y estoy convencida de que ahí haré mi boda jaja) y me quedé picada con el tema del vestido que comentaste que ibas a compartirlo y ya no he visto que escribas sobre eso. Compártenos! Qué sentiste? Fue como siempre lo soñaste? Estaré al pendiente!!

Pff… mala blogger.

Creo que hay dos situaciones que hacen que escribir sobre ese vestido me resulte tan difícil. En primer lugar, es un tema importante para mí, y uno de esos posts que podrían resultar muy buenos. Últimamente funciono muy, muy mal bajo presión, y en este caso me ha conseguido paralizar por completo (Nota posterior: Comencé a escribir el post antes de esto. Claramente fallé en terminarlo ese día). Además, mi experiencia comprando el vestido no fue lo que esperaba –tal vez porque no sabía qué esperar– y aún tres (Nota posterior: ahora seis) meses después no he terminado de procesar una experiencia que, para ser honesta, fue muy distinta a lo que la gente dice que debería ser.

Advertencia: Voy a escribir cronológicamente, para mantenerme enfocada, y después haré un post con mis consejos para cuando les toque ir a comprar su vestido (Nota posterior: Ya lo hice, está aquí :D). Esta publicación será exclusivamente sobre mi experiencia y, sí, habrá fotos de algunos de los no elegidos.

No se preocupen, El Dude firmó un contrato.

WhatsApp Image 2016-07-30 at 6.02.27 PM

Comencé la búsqueda en Mérida, aunque mi plan era solamente ir a tiendas para que mi familia sintiera que participó en el proceso, y después partir hacia tierras regias a conseguirlo yo sola. Así que obviamente terminé comprándolo en Mérida.

Nota: Voy a ser completamente honesta sobre mis experiencias, lo que significa que en ocasiones diré cosas no-tan-buenas de los lugares a los que fui (o cosas hermosas), y no pondré su nombre. Quiero aclarar que esto refleja solamente mi experiencia, y algo que sucedió una vez, y no quiere decir que esas tiendas funcionen así siempre.

vestido-1

Cuando fuimos a la primera tienda estaba nerviosísima y agitada. No tenía idea de qué buscaba, cómo iba a verme o cuál era mi presupuesto. Además, llevaba conmigo al séquito oficial: mamá, abuela, tía abuela y una hermana (estas son intercambiables).

En principio todo estuvo bien: entré, me pidieron ver los vestidos colgados y elegir los que me gustaran más, y mi hermana y yo nos metimos al probador; algunos de los vestidos eran hermosos, y las telas de una calidad divina. Pero aproximadamente a la mitad de la cita llegó lo que parecía ser la dueña del lugar, entró al probador sin tocar –excuse me, estoy desnuda– y comenzó a traer vestidos que eran exactamente lo que había dicho que no quería. Me sentí súper incómoda y no pude procesar nada. Al final, me hicieron “descuentos” que de casualidad resultaban en exactamente el presupuesto que había dicho al principio, lo que me dejó pensando que si hubiera dicho menos, me hubieran dejado pagar menos. Me fui confundida y tuve que tomar pastillas (naturistas, vendidas por monjas) para dormir.

tienda1

Vestido 1

Amé este vestido, y toda mi familia lo odió. Era como dos tallas demasiado pequeño, así que me era difícil imaginarlo quedándome bien. Todavía creo que de haber sido de mi talla, hubiera sido un fuerte candidato; tenía textura, tul, estructura y era diferente a todos los que he visto. Pero da igual, estaba demasiado nerviosa como para elegir en ese momento.

Vestido 2

Este vestido era absolutamente hermoso. El encaje se sentía increíble, y traía un bolero (mi parte menos favorita) que enamoró a mi tía abuela. Me pareció un poco demasiado sencillo para lo que imaginaba, pero siempre quedará en mi corazón y espero algún día asistir a un evento apropiado para usarlo en otro color, u organizar una renovación de votos con el propósito exclusivo de ponérmelo.

Vestido 3

El brocado me enamoró, pero no me encantó cómo se sentía en mi cuerpo y aunque estéticamente parecía ideal para la hacienda, era muy pesado para una boda de primavera. Eso, y el escote recto no era lo que buscaba. Next.

Vestido 4

Me lo enseñaron solo porque había mandado un inbox preguntando por él. En resumen, a la modelo le quedaba mejor que a mí.

vestido-2No había notado cuántos vestidos me probé en Aire Barcelona hasta que conté las fotos. La verdad es que la experiencia fue divina (100% recomendable), así que no se sintió como tanto. Contribuyó que me atendió Caro, una chava que conozco desde secundaria, así que me sentí como si estuviera en el probador con una amiga; además, estaba mucho más relajada que la primera vez, quizá porque me tomé las pastillas de las monjas *antes* de la cita.

Los probadores son comodísimos, y tienen doble cortina para que tu familia esté “dentro” pero no viéndote mientras te pones el vestido, además de espejo en tres paredes. Aquí elegí los vestidos de fotos de modelos, cosa que fue buena y mala, a la vez. Buena, porque es mucho más fácil y claro que elegirlos que cuando los ves colgados, y mala, porque #modelos. Eso sí: la tela y la calidad de los vestidos son un verdadero sueño.

tienda2_1

Vestido 5

Me sentía hermosa en este vestido. No se ve, pero la falda era ligera y el corte era súper favorecedor, aún después de una semana de comer comida yucateca (a.k.a. masa y chile habanero). La familia no fue fan, así que pasamos al siguiente, pero confieso me volví a probar este al final.

Vestido 6

Apagamos las luces para ver el bling brillar. Claramente el bridal brain me había atacado, porque si algo tenía claro era que no quería bling. Su único otro pecado fue que no me sentía como una novia en él –y fue la segunda ocasión en que sentí eso. Estaba claro que trompeta y sirena no eran lo que buscaba.

Vestidos 7 y 8

Bridal brain alert! El drop waist no es para mí. Nunca lo ha sido, nunca lo será. Cuerpo de triángulo invertido, Paulina. Gran error. Claramente estaba cegada por tanto tul y medicamentos monjiles naturistas.

tienda2_2

Vestido 9

Me sentía bien en él, pero había algo que no me convencía. Viéndolo ahora, creo que era demasiado: drapeado, bling y flores. Buscaba algo más sencillo.

Vestido 10

Este hubiera sido EL vestido si no hubiera encontrado el que encontré después. Me quedaba perfecto, me sentía increíble y el color (“natural”) era interesantísimo: no ivory, no blanco. El corte y la textura eran ideales para una hacienda, y me sentía como princesa.

Vestido 11

¿Ven la foto? Esa es la cara de una mujer que no se explica por qué se probó algo que ya sabía que no iba a satisfacerla. Fue como salir con alguien que se parece a alguien con quien saliste antes y que no te gustaba. Era un vestido hermoso, y me quedaba bien, pero no-me-sentía-novia. Fue el adiós definitivo a los trompeta.

Vestido 12

Era lindo, pero nada más. El escote me quedaba enorme y me hacía ver como una “señora”, la pesadilla de toda novia que se dice a sí misma que casarse no significa transformarse inmediatamente. Además ¿Por qué cubrirlas? Son mi parte favorita de mi cuerpo (sorry, mom).

vestido-3

En esta tienda no nos dejaron tomar fotos, y si leyeron mi post con consejos, ya saben lo que pienso del tema. La experiencia fue muy mala, y no solo por eso.

Aquí el asunto funcionaba muy a la “Say yes to the dress”: le decías qué querías y qué no querías, y tu consultora traía lo que pensaba que coincidía. Lo primero que dije fue “no quiero bling, no quiero algo pesado, y definitivamente no quiero un vestido que comience en encaje que va desapareciendo poco a poco hasta terminar en tul”.

Adivinen qué me trajo:

Vestido 13: Encaje que desaparecía.

Vestido 14: Un vestido hiper pesado, de tafeta o no-sé-qué cosa inexplicable pero que gritaba “salón del campestre” un millón de veces más que “hacienda de día”.

Vestido 15: Mantendré hasta que me muera que era el mismo que el vestido 13. No puedo asegurarlo porque no me dejaron tomar fotos.

Vestido 16: Now we’re talking! ¿Or are we? Un vestido con cintura natural, holanes en la falda… pero sin las fotos no podía recordarlo y no podía tomar una decisión sin ver cómo salía en ellas. Suena a rabieta, lo sé, pero es que en lo personal me parecía imposible tomar la decisión sin verlo en fotos.

Vestido 17: No lo recuerdo. Estaba un poco hastiada de que no me escucharan. Pero seguramente cumplía con las tres cosas que específicamente pedí que no tuviera.

vestido-4

Aquí encontré el vestido. Es una boutique local que se llama Stellari, y que, como Aire, recomiendo al 100%. La experiencia fue buena, las consultoras amables y pacientes, y los vestidos hermosos.

Mi consultora encontró la forma más inteligente de eliminar el problema del bridal brain: pedirme que le enseñara mi Pinterest. Oh, mujer brillante. El primer vestido que me trajo (el número 18) fue el elegido. Pero faltan 6 meses y una semana para que revelemos su identidad.

baby

Ahora, los demás.

tienda4

Vestido 19

Bling. Drop waist. Demasiado princesil para mí. No tengo una princesa interior. No la tengo.

Vestido 20

El volumen de la falda me encantó, y el detalle de los tirantes era divino. Desgraciadamente, de nuevo, no tengo una princesa interior.

Vestido 21

El drop waist fue su único problema. Y quizá era *demasiado* sencillo.

Vestido 22

Me encantó, aunque hubiera sustituido el cinturón por algo menos bling-y. ¿Cuerpazo? Check. ¿Me sentía novia? Check. ¿Diferente? Con el cinturón correcto, sí. Pero el 18 le ganó.

Eso es todo, y ahora estoy exhausta. Disculpen por las malas fotos (la iluminación rara vez es la mejor, aunque sea el probador del vestido más importante de tu vida), y por mis caras. Estuve freaking out cada segundo.

Un beso,

P.

 

¡Gracias por compartir!
Share

Ana Pau

1 Comment on Crónicas de la planeación de una boda, capítulo 3: El vestido.

  1. D.
    September 18, 2016 at 4:46 pm (10 months ago)

    No creo ser la única lectora emocionada jaja ame el 19 y 20 (viva mi princesa interior) seguiremos esperando para ver EL vestido.

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *