Este post es parte de una fotonovela (si quieres entender eso, ve la parte 1) sobre mi boda. Aquí comenzaremos después de la ceremonia, llegando de regreso a la hacienda. 

Primero, algunas fotos ambientales. Para la decoración quisimos ser lo más sencillos que fuera posible: una sola copa, unfuzzy silverware y un centro de mesa pequeño. Nada que pudiera interrumpir conversaciones.
El menú fue 100% yucateco y 100% delicioso. Y los menús los imprimimos nosotros, en casa, porque #CanvaExiste.
Las bases de los centros de mesa las hizo mi papá en su carpintería, y los arreglos los hizo una amiga de mi mamá y mamá de una amiga mía (whaaat). Quedaron exactamente como los quería.
Uno de los aspectos más importantes para mí, y alrededor del que planeamos toda la boda, era la hora de la recepción y de los bailes: la puesta de sol. Como todo salió perfecto, estas son algunas de mis fotos favoritas. No pongo todas, porque son muchas, pero salimos abrazando a nuestros amigos y familiares, todos están sonriendo y la luz está impecable.
Aquí mi abuela le da la bienvenida a “su nieto” Juan a la familia. Aunque, la verdad, lo amó desde la primera vez que lo vio y le dice “nieto” desde 2011. Estoy casi segura de que antes me deshereda a mí que a él.
Un día antes de la boda decidimos hacer una “entrada” de esas en la que te ponen música y das una vuelta y todos te aplauden. Fue un error. En este momento estamos entrando en pánico (bueno, yo, #ElHubs es muy cool todo-el-tiempo).
No se nota, porque elegí la única foto en la que salgo bien, pero nunca había estado tan incómoda en toda mi vida. #ElHubs, como siempre, fue súper cool al respecto.
Hora de bailar. Nótese la luz perfecta.
Elegimos una versión acústica hecha solo para nosotros de “Can’t take my eyes off you” de Frankie Valli, Muse y no sé cuántos más. Estuvo perfecta porque la ponen en todas las bodas, así que siempre podemos recordar nuestro baile.
Igual, tener tanta atención en mí hubiera sido incomodísimo si #ElHubs no fuera tan cool todo el tiempo.
Fun fact: Heredé mi awkwardness de mi papá. Aquí estamos riéndonos de lo raro que es estar bailando y que todos te vean. Con él bailé una canción elegida por mi mamá y a la que yo en principio estaba negadísima, así que también la pedimos custom-made. Terminó haciendo que todos lloraran, así que no me arrepiento de nada… y no, mi mamá no me pagó para escribir eso.
Aquí #ElHubs bailó con su mamá y fue la persona más divertida del mundo, como siempre.
También un día antes de la boda decidimos hacer un brindis. No lo habíamos considerado, pero nos sentíamos tan felices y agradecidos con todos los que tuvieron algo que ver con que fuera un día tan lindo que no pudimos resistirnos. Hablo #ElHubs y hablé yo, y fue el no-error que compensó el error de hacer una gran entrada.
El momento en el que yo inventé la cara que ahora hago cada vez que #ElHubs dice un chiste.
El momento exacto en el que #ElHubs se da cuenta de en dónde se metió.

En la siguiente (y última parte) de la crónica les voy a enseñar algunos detalles de la boda y, finalmente, la fiesta, y después haré un par de posts con consejos y cosas que aprendí durante la planeación. Déjenme saber si hasta ahora les ha gustado o si prefieren los centros de mesa altísimos. ¿Están a favor o en contra de las entradas? ¿Se les antojó la comida? ¿Tuvieron que googlear qué es cada cosa?

Un beso,

P.

¡Gracias por compartir!
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Pau

2 comments on “La boda (parte 3)”

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