Soy una criatura de hábitos. Me gusta estacionarme en las mismas secciones de las plazas, sentarme en las mismas mesas de los cafés, peinarme de las mismas tres formas todos los días y tomar las mismas rutas para llegar a los mismos lugares. Poder cumplir con estas cosas me hace sentir segura y como que aún si el resto del mundo es un caos, en mi pequeño rinconcito hay algo que sigue igual y que, de alguna forma, eso garantiza que todo va a estar bien.

Quizá la razón por la que busco esa seguridad en lo pequeño, es porque en lo grande me encuentro frecuentemente empujada fuera de mi zona de comfort.

Durante los últimos nueve años he vivido en 14 casas o depas, y nunca he podido decir con seguridad lo que estaré haciendo o dónde estaré seis meses después. He cambiado de trabajos y de ciudades, he empacado y desempacado mi vida completa, he vivido en las casas de dos amigos porque no tenía dinero para la renta y porque no sabía hasta cuándo estaría en la ciudad… pero nunca había querido golpear a alguien con tanta fuerza como este fin de semana.

En más o menos un mes, en realidad no sabemos cuándo, #ElHubs y yo (y Foster) nos mudaremos a Madrid, y el trabajo de una mudanza trasatlántica es pesadísimo, aún para alguien acostumbrada a dejar sus cosas atrás.

La parte mecánica y de organización fue solo ligeramente más grande que en mis mudanzas anteriores, porque la casa también lo era. Pero el aspecto emocional ha sido devastador, porque empacar para irte “indefinidamente” implica cuestionar con cada una de tus cosas si a) la necesitarás durante los próximos años, b) es sustituible, o c) vale la pena guardarla en una caja hasta que vuelvas. Si vuelves.

“Si ¡¿QUÉEEEE?!”

Además, lo que estoy dejando atrás es la primera casa que realmente sentí mía. Cada detalle fue elegido con todo el amor del mundo y me veía rodeada de *ese* cuadro, *ese* florero y *ese* jardín por varios años. Confieso, pero no le digan a nadie, que incluso me vi armando un cuarto de bebé en esa casa, para una cosita que tuviera exactamente la misma sonrisa que #ElHubs y, si todo sale bien, su pelo. Tiene el-mejor-pelo.

Fui lo suficientemente ingenua y romántica para pensar que ahora todo estaría bien. Y de repente, una vez más, no sé qué voy a estar haciendo en seis meses.

Por si fuera poco, mi feminismo y mi identidad en general sufrieron un duro golpe cuando tuve que dejar mi trabajo, y la emoción que me llevó un par de meses y muchísimas afirmaciones comenzar a sentir se vio aplastada por completo con el proceso de mudanza. Ayer en la tarde me eché a llorar y no podía parar. Sentía que estaba girando muy rápido y no tenía a qué aferrarme. Perdí mi casa, perdí mi trabajo y me perdí a mí misma.

Y perdí el brinquito que hacía cada vez que le abríamos la puerta del patio.

Me queda claro, y me reprocho constantemente por ello, que esto es un #FirstWorldProblem de libro de texto, y que estoy a punto de embarcarme en una aventura que seguramente será de las mejores de mi vida. A veces, cuando mis estrógenos están altos y no se me ha olvidado comer (como ayer), veo con felicidad el hecho de que no tener nada definido significa que todo es una posibilidad, y por momentos me siento valiente. Pero la mayor parte del tiempo me siento débil y asustada.

Y sé, porque todo en mi pasado lo dice, que todo va a estar bien y que yo voy a estar mejor que nunca. Sé que lo que me hace valiente no es la ausencia de miedo, sino que hago las cosas a pesar de tenerlo.

Pero en el caos he pensado en dejar todo lo que antes amaba y que ahora no me hace feliz: el yoga, este blog… ayer pasé una hora en Sephora y salí insatisfecha e infeliz aún cuando de mi brazo colgaba una bolsa. Me perdí en alguna de las muchas, muchas cajas de la mudanza, y tengo que encontrarme de nuevo. Solo crucemos los dedos de que no me haya echado, por error, a una de las muchas, muchas bolsas de basura.

Un beso,

P.

¡Gracias por compartir!
Share

Pau

4 Comments on Nos vamos a Madrid (y me estoy volviendo loca)

  1. Eu
    August 30, 2017 at 12:14 pm (3 weeks ago)

    Todo estará bien. 🙂

    Mensaje escrito por una mujer de 31 años que nunca antes se había sentido tan perdida como ahora (but she’s trying to make the most of it). 🙂

    Reply
    • Pau
      August 31, 2017 at 11:10 am (3 weeks ago)

      Sospecho que nunca dejaremos de sentirnos perdidas.

      Reply
  2. B.
    August 30, 2017 at 3:31 pm (3 weeks ago)

    Hola P.!
    Estamos en una situación parecida. Hace poco me casé, tuve una casa, un trabajo y dos hermosos perros (que tienen más de 5 años con nosotros) y hoy estoy por subirme a un vuelo hacia UK por tiempo indefinido. No sé qué sentir o pensar aparte del miedo terrible y el pesar causado por tanta incertidumbre. Me alegra saber que no estoy sola y que no soy la única que se siente así apesar de la gran experiencia, oportunidad y aventura que significa mudarte a otro país!

    Reply
    • Pau
      August 31, 2017 at 11:10 am (3 weeks ago)

      Seguramente sobreviviremos! –dijo Pau, sin ninguna confianza.

      Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *