¡Hola, Pau! Recién encontré tu blog y lo disfruto mucho. Estoy en una relación muy feliz desde hace un poco más de un año y me gusta leer de otras mujeres feministas que están en relaciones plenas y felices. Mi pregunta es porque por más que busco, no la encuentro en el blog y me encantaría saber: ¿cómo conociste a #ElHubs? ¿Cómo fue que construyeron esta relación tan bonita? Si no nos quieres contar, no pasa nada ;).

¿Cómo es posible que no me hubiera dado cuenta de que no he contado esa historia? Por supuesto que les quiero contar; me encanta contar esa historia. Es más divertido si estoy con él, eso sí, así que tal vez lo convenza de escribir su versión. Ya veremos.

Primero que nada, tengo que hacer una aclaración: la historia que voy a contar es la de la primera vez que nos vimos e interactuamos significativamente, pero la verdad es que nos habíamos conocido un par de años antes, en una fiesta a la que yo fui con amigos, y en la que #ElHubs me dijo un secreto que ninguno de los dos recuerda. Mi teoría es que dijo “Nunca le des suave a la party”, pero por el bien del romance elegiré pensar que predijo que nos casaríamos. Jamás sabremos con seguridad.

La historia (oficial) comienza como todo gran romance: en una fiesta con garrafones de sangría. Una fiesta, de hecho, a la que ambos estuvimos a punto de no ir pero en la que por asares del destino terminamos. Él llegó ahí después de un par de paradas y una invitación de último minuto, y yo después de que unos amigos acudieran al rescate cuando mi ride original canceló su asistencia porque lo asaltaron. De esas cosas normales que pasan cuando conoces al amor de tu vida.

Era el verano de 2011 y yo ya lo había visto antes. De hecho, le había pedido a un amigo que nos presentara, y el amigo le había dicho a Juan (#ElHubs) que una amiga quería que se lo presentara. Como nunca lo hizo, tome el destino en mis manos: lo vi de lejos en la fiesta, caminé hacia él, le quité el sombrero que traía puesto y me fui.

Nótese el sombrero. Foto tomada de nuestro archivo secreto. Espero que todos los involucrados me perdonen. Había mucha sangría.

No estoy segura de cómo pasó (de nuevo: sangría), pero de repente estábamos hablando y hablando y hablando. Era un día calurosísimo, pero la temperatura es siempre lo segundo que se me viene a la mente cuando pienso en él; lo primero es que reí como nunca antes. Estar con Juan fue fácil desde el principio, y hasta ahora me hace reír de la misma manera. Pero divago.

Después de un rato de platicar y platicar, Juan me invitó a ir por hielos por dos razones: con el calor los hielos se derretían en segundos, y quería estar solo conmigo. Cuando finalmente logramos deshacernos de nuestros amigos (sorry) y estar solos en la cocina, me besó.

Sí. Lo sé. Qué escándalo. Nos besamos el día que nos conocimos… y la verdad es que no solo nos besamos. Nos BESAMOS. Nos besamos en la cocina, nos besamos en la alacena y un ratito en la lavandería. Y después de que nuestros amigos gritaron nuestros nombres suficientes veces y escuchamos suficientes risas, decidimos salir.

Para este punto el guapo en cuestión tenía que regresar a su casa, así que se ofreció a llevarme a la mía. Cuando vi su coche –un Golf 1991 sumamente bien conservado– le dije que me encantaba. Hasta ahora él asegura que por eso quiso salir conmigo. Después me dejó en el depa como un verdadero caballero y quedamos de vernos al día siguiente, porque era final de semestre y yo estaba a horas de viajar a Mérida.

El día siguiente lo pasé empacando y ordenando mi vida, y poco después de las 6 me llamó y me invitó a salir. Meses después me enteré de que una amiga suya le recomendó que no me llamara antes de las 6 para no parecer desesperado.

Pasó por mí, e intentamos ir como a 18 lugares antes de que nos diéramos cuenta de que era el Día Internacional de salir a cualquier restaurante (porque todo estaba lleno), y terminamos en un barecito al que nadie nunca va pero que inexplicablemente sigue abierto. Nos estacionamos un poco lejos, y mientras caminábamos me agarró la mano. Esa noche platicamos, reímos y nos besamos y nos besamos. Y nos besamos y nos besamos. Y al día siguiente me fui a Mérida.

Mientras estuve en Mérida, lancé un indirectweet:

Cinco minutos después, el tuiteó casualmente:

 

Y así, de forma verdaderamente posmoderna, comenzó nuestra relación. Unos meses después #ElHubs, entonces #ElDude, se fue de intercambio. Y todo eso está documentado aquí (lean los posts de más antiguo a más nuevo, recomiendo).

Versión resumida: sangría, besos, BESOS, tuits y el resto es historia. Siéntete libre de preguntar más, me encanta hablar sobre esa cosa sexy.

Un beso,

P.

 

¡Gracias por compartir!
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Ana Pau

1 Comment on Pregunta: ¿Cómo conociste a #ElHubs?

  1. Steff
    February 6, 2017 at 9:17 pm (5 months ago)

    Me encantó!!! Similar a mi historia de amor universitario fracasada pero amo ver qué en ustedes perdura esa flama juvenil ❤

    Reply

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