*Escribí un preludio para esta columna en el que hablo un poco más personalmente. Si estás comenzando o cerca de comenzar una relación a larga distancia es una buena lectura para anticipar algunas cosas de las que podrías sentir. En el texto que sigue hablo de manera un poco más puntual. 

Unas semanas antes de comenzar mi relación de larga distancia una mujer que acababa de conocer, amiga del susodicho, y quien había estado en una relación de este tipo durante un año me dijo: “Terminen, ya”.

Cabe aclarar que la mujer en cuestión seguía involucrada con su hombre, pero la experiencia de estar lejos le resultó tan traumática que consideró sabio —y ni dudé ni dudo de sus buenas intenciones— intentar notificarme sobre lo que ella creía que me esperaba para evitarme tanto heartache. A pesar de todo jamás consideré seguir sus instrucciones y soy muy feliz por no haberlo hecho.

Esta pretende ser una columna que dé esperanza. Sin importar las malas experiencias que hayan tenido antes, como en cualquier tipo de relación, haciendo algunos ajustes en nuestra manera de reaccionar a ciertas cosas el resultado puede ser muy distinto. Por eso les dedico esto a todos los que lo necesiten.

Without further ado porque no quiero aburrirlos demasiado:

Consejos para sobrevivir a una relación de larga distancia sin perder la cordura, dignidad, vanidad y demás cosas que terminan en –idad.

1. Sean considerados con el otro. Siempre.

Resulta que cuando se está lejos es sencillo olvidar que la otra persona te quiere… y entonces limitarlo y olvidar que tiene sentimientos y una vida. Comportamiento de novi@ celos@ de quince años (esperaría yo). Casual.

Ambos tienen vida: quedarse encerrados en un cuarto no es bueno para ninguno de los dos, y mucho menos si tienen trabajo y escuela. De vez en cuando necesitan respirar y no deben reclamarse mutuamente por eso. Cuando tu pareja quiera hacer uso de su libertad y te sientas algo inseguro al respecto, te aconsejo que hagas una locura: dile. Platícalo y lleguen a un acuerdo. Tal vez pueda mandarte un mensajito o un correo o puedan hablar después o puedan enviarse buenas vibras. Si nada funciona siempre puedes poner un rage comic en 9gag expresando tus emociones.

Ambos tienen sentimientos: El otro lado. Tú tienes la fortuna de que la fiesta del año (donde casualmente, claro, estarán tus numerosos exes y prospectos por millar) es esa noche y quieres usar un atuendo que te hace parecer supermodelo. Tu personita siente que eso es excesivo. Otra idea loca: admite que es excesivo. Mídete. Sí, las relaciones de larga distancia implican algunos sacrificios y algo de abandono… pero no tiene porque ser difícil si encuentran el equilibrio entre dar y recibir.

2. Siempre reserven un momento para el otro.

¿Trabajas y tienes dos hijos y estudias una maestría y un doctorado y por las noches eres niñera para otras familias? ¿Tu grupo de Twitteros anónimos se reúne, tus papás están en la ciudad sólo por dos horas y necesitas ropa interior nueva? Lo siento. Los animales del zoológico tendrán que decepcionarse cuando no llegues a tu visita semanal. Tu significant other tiene que ser tu prioridad por lo menos unos minutos todos-los-días.

Aunque es comprensible que no hablen-hablen siempre, un correo, un wall post o un tweet jamás detuvo la vida de nadie —a menos de que estuvieran texting and driving— así que no hay excusas. Escríbele mientras haces buches de enjuague bucal en las noches o mientras tu té se enfría o levanta tu celular tantito antes de que la alarma se olvidé del snooze. Tú puedes. Tu personita te lo agradecerá y le dejarás una sonrisa que durará mucho más de lo que te llevo generarla.

3. Construyan pequeñas tradiciones.

Están juntos pero no… necesitan tener una “cosa” que sea suya. Tal vez siempre se besan antes de despedirse, y algo así tendrán que inventar. Una frase, un código, algo que esperar cada día y que les haga sentir normales, que no sea de nadie más y que haga que se sientan all cozy and warm inside y como una pareja.

4. No pierdan la esperanza ni dejen que el otro lo haga.

Alguna vez flaquearan, seguramente y sentirán que no pueden más. No tiene nada de malo, es perfectamente natural y lo único que necesitan es, y esto es MUY importante, que la otra persona no sienta lo mismo. Si los dos se rinden ahí terminó el asunto.

En caso de emergencia quien se siente bien debe recordarle al otro lo increíbles que son juntos, que falta un día menos cada día y que cuando se vean todo valdrá la pena. Eso puedo prometerlo.

5. Cuéntense TODO.

Las circunstancias no siempre van a ser las mejores para el full disclosure. En mi caso particular sucedió que una discusión pequeña impidió que una cosa se informara en un momento apropiado y después el problema fue mayor.

Todo sale a la luz y tu pareja no es tonta. Puede dar miedo revelar toda la verdad —y la verdad es que hay cosas que parece que es mejor no decir—, en especial cuando los temas son sensibles, pero es mejor solucionar las cosas y quitarlas del camino cuando son de su verdadero tamaño que esperar y luego tener que agregar el asuntito de la omisión. Really. La verdad incómoda por unos días es mejor que la verdad retrasada que termina todo.

Realidades (o que para mí lo fueron) de las relaciones sin presencia física que quizá, sólo quizá, no te esperes.

#1: La peor parte es la anticipación.

Durante las cuatro semanas anteriores a la partida de El Dude reaccioné como un niño chiquito cuando sabe que va a pasar algo que no quiere que pase —imagínenme a los cuatro años en una road trip de varias horas hacia un destino que sé que va a aburrirme. Estaba hipersensible y on edge. ¿Resto del semestre? Not so bad.

#2: Se van a volver más cursis que un algodón de azúcar con sprinkles de colores.

Sucede orgánicamente y no podrán evitarlo. Ya que no pueden abrazarse y besarse y melosear por los pasillos del Tec las calles, sus cuerpos transfieren esa necesidad de ser tocados a —se reirán— una necesidad de ser tocado en el corazón. Sigh.

Pasarán de decirse “bonita” y “you sexy piece of ass” “gordo” a “osito”, “bebé” y “gotita de oro”*. Lo siento. Así es la vida. On the bright side, parte de la pasión que parece generarse con la distancia va a permanecer con ustedes… entonces sonrían.

Conclusión de las conclusiones, por ahora.

La verdad es que no fue tan malo, por lo menos en mi caso. La clave, creo, fue tener completa —y muy poco común e inexplicable, debo decir— confianza en la otra persona. No hubo preocupaciones por el lado de la lealtad, así que los demás conflictos fueron de pequeños a inexistentes.

Al principio la ausencia de la persona es como un gran peso que te impide ser tú por completo, como aprendiste a ser con esa persona, como si tus sonrisas solamente pudieran llegar al 80%.

Si hubiese una línea base que fuera un nivel cero de felicidad y tristeza, lo que la distancia hace se explicaría como mantenerte solamente poco por encima de ese cero. No te lleva debajo de él, no estás triste la mayor parte del tiempo, solamente si normalmente estás en un estado constante de felicidad 5, ahora estarás en un 3, y de vez en cuando más arriba (los amigos suelen lograr eso) y a veces por debajo. El truco es intentar incrementar los momentos de 5, tanto en pareja como por sus respectivos lados.

Prometo que no es tan difícil y que hay esperanza. No anticipen lo peor porque, aunque se van a extrañar como si no fueran a volverse a ver, van a hacerlo… y no hay nada como dar un espectáculo teatral en un aeropuerto para olvidarse de los meses anteriores.

Un beso,

P.

*Por supuesto ninguno de esos tres ejemplos específicos fue mi caso… hay cosas que ni siquiera yo revelaría. O tal vez eso quiero que crean… ha.

¡Gracias por compartir!
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Pau

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