Pretty Guilty

Ensayos

Pretty Guilty and the job analogy

job

Ultimamente me dado cuenta que, con frecuencia, la búsqueda de trabajo tiene muchas similitudes con la búsqueda del amor. Estoy casi convencida de que no tiene nada que ver con mi propia búsqueda de trabajo, y mi antigua (y mantendré por siempre que legendaria) búsqueda del amor.  (more…)

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Pretty Guilty and pop wisdom.

dontrustgif

*Esta es la última columna que escribiré para Nueva Prensa, porque pronto dejaré de ser estudiante del Tec. Aunque algunas cosas están dirigidas a mis compañeros, la mayor parte de los puntos pueden ser útiles para todos mis súper atractivos lectores. Y, por supuesto, seguirán publicándose en este blog. Read on.

Después de casi tres años de que esta columna apareciera por primera vez en esta revista* como parte de mi segundo regalo de cumpleaños desde su fundación, esta es la última publicación que haré en ella. Ante mi (fingers crossed) inminente graduación, decidí que esta última pieza la dedicaré a todo lo que he aprendido desde que era una pretenciosa y wide-eyed ni-siquiera-veinteañera. Drumroll, please. (more…)

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Pretty Guilty and cheerleading.

cheer

Ayer pasé la tarde en los campos deportivos del Tec. Si me conocen saben que es poco probable que lo haya hecho por mí misma –soy mucho más el tipo de persona que hace yoga y corre en el parque–, y así es. La verdad es que El Dude estaba participando en el torneo de futbol rápido de su carrera y yo pasé la tarde en los campos deportivos. Como lo he hecho dos o tres veces a la semana desde que lo conocí y los torneos intramuros existen. (more…)

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Pretty Guilty on choices and couture

fiftytwo

La primera vez que quise casarme con alguien tenía 10 años y mis ilusiones se desvanecieron cuando mi mamá se negó a llevarme al Estadio Azteca al casting para coprotagonizar con el susodicho la popular telenovela supuestamente infantil  “Amigos x siempre”. Desde entonces, Belinda vive la vida que –estaba convencida– debió ser mía y he pensado en el matrimonio de manera alarmantemente constante. (more…)

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Pretty Guilty and cookies

No he tenido tiempo de pensar en relaciones desde hace varias semanas. Ni en la mía ni en la de nadie, y mis únicos acercamientos a un análisis han surgido de conversaciones casuales a horas alarmantes en casas llenas de gente, o a través de telecomunicaciones obstaculizadas por lo que, estoy convencida, no puede ser diagnosticado como otra cosa que obesidad en mis dedos. (more…)

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Pretty Guilty and the validity of cynicism.

La semana pasada el consumo de calorías per cápita alcanzó su punto más alto del año, específicamente el jueves, día en que los supermercados finalmente pudieron vender esas cajas de chocolates que sobraron del año pasado y que el viernes liquidaron con descuentos sorprendentes. Cúpido, como buen personaje festivo, volvió a su cuna gigante cama con pretiles hogar, se cambió el enorme pañal y volvió a hacer de las suyas en Match.com.

Todos los demás probablemente no se olvidaron de la fecha de una manera tan sencilla. Algunos lloraron un break-up, otros se arrepintieron de haber consumido los ya mencionados chocolates, otros se despertaron más enamorados y varios repitieron en numerosas ocasiones que el amor no existe. ¿El único denominador común? Todos pensaron que San Valentín es una fecha comercial, prefabricada y que no tiene que ser celebrada*. O por lo menos eso nos gusta decir. (more…)

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Pretty Guilty and confidential information.

spyonyou

Cuando tenía dieciséis años hacía muchas cosas. Siempre guardaba caramelos en una bolsa que hoy seguramente no usaría, consideraba cortarme el pelo en un pixie una posibilidad, me pintaba las uñas de color rosa mexicano y usaba flip flops de Old Navy. El horror.

Dejé atrás la mayor parte de mis hábitos de recién ingresada a prepa, pero suele suceder que de nuestros “yo” de dieciséis años heredamos muchas cosas, generalmente porque las elegimos como parte de la persona en la que queremos convertirnos o porque naciste después de 1990 y el Facebook ya existía así que no puedes eliminar esas fotos –si ese no es tu caso y eres como yo, you’re in luck… and a bit old, too. (more…)

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Pretty guilty and shake-ups.

Era una mañana como cualquier otra en la jamás-completamente-cálida ciudad de México. El despertador vibró (jamás necesito que comience a sonar para escucharlo), y me levanté mucho más apresuradamente de lo normal porque, no recuerdo la razón, ese día no podía prescindir de lavarme el cabello y compartir baño no es la mejor manera de garantizar eso y además llegar temprano al trabajo.

Sin haber siquiera abierto la puerta el peor temor de mi aún dormido ser se hizo realidad: la roomie con la que compartía baño salió de su cuarto al mismo tiempo y sentí la espeluznante certeza de que llegaría a la regadera antes que yo y arruinaría mis cuidadosos planes de verme semi-decente para enfrentarme a la realidad. Pero no se movió. En lugar de eso hizo mi segundo mayor temor realidad con una frase: “No te metas a bañar, la llave del gas está cerrada y no hay agua caliente”. (more…)

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Pretty Guilty and settling for awesome.

En su diálogo “El banquete”, Platón cuenta una historias ultra romántica en la que sus seguidores –y los de Paulo Coehlo, sí– basan la espera de su alma gemela. Los seres humanos tenían cuatro brazos, cuatro piernas y una cabeza con dos caras. Zeus se enoja –Disney tenía razón en algo, al parecer–, los divide a la mitad y los condena a pasar la vida intentando encontrar a su otra parte para unirse en el abrazo perfecto del sexo, única manera en que podrán estar tan cerca como lo estuvieron alguna vez. Tierno.  Bullshit, diría Kate Hudson. (more…)

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