Pretty Guilty

Ensayos

Pretty Guilty and why you shouldn’t use Halloween as an excuse to dress slutty.

 Nunca he sido una persona de Halloween. Más allá del hecho de que solamente hay cierto número de opciones de disfraz de algo pelirrojo, no es mi celebración favorita y no comprendo porqué para algunos lo es. Soy mucho más una Christmas person, una birthday person, una St. Patrick’s day person o incluso una Valentine’s day person, y si hay algo que odio es el día de San Valentín. More on that in February.

No odio Halloween. De verdad. Amo las celebraciones inventadas y que vendan brownies y calaveritas en todas partes —aunque, granted, eso es una tradición sólo mexicana. Me encantan las fiestas y me encanta pensar durante horas sobre disfraces que sé que no voy a usar. Solamente prefiero aplicar mis habilidades creativas en otras ocasiones and here’s why. (more…)

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Pretty Guilty and the second five of her ten commandments.

Este post es la segunda parte de este. Te aconsejo que leas el primero, pues, primero.

Tus impulsos no son emociones.

Finalmente conociste a alguien y sucede lo que pasa cuando conoces a alguien que más bien es un alguien. Sudas más de lo normal, los comentarios inapropiados fluyen como champaña en Mirreybook, sientes mariposas y tu ropa interior cobra vida propia y parece querer escapar. Todo normal.   (more…)

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Pretty Guilty and the big leagues.

Ayer estaba hurgando por mis columnas antiguas para enseñarle algo a El Dude ever so supportive de mis rants sobre relaciones, todos deben amarloy encontré esta. La escribí hace poco menos de un año en un pasillo del Tec con un Cinnamon Dolce Latte del Starbucks en la mano y sigue siendo una de mis favoritas. Thus, enjoy.

La cultura popular, por décadas, nos ha proporcionado maravillosas metáforas para las relaciones humanas. Una de las más inesperadas y acertadas es la del baseball.

Clásicamente, al mencionar la metáfora del baseball lo primero que salta a la mente son las bases, por supuesto. Primera base, segunda base, tercera base y home, parecen estar de acuerdo cada una con una etapa escolar. Pero esa es una historia diferente. Esta semana discutiremos la otra inteligentísima parte de la metáfora del baseball en el amor: las ligas. (more…)

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Pretty Guilty and the first five of her ten commandments.

Doblar —no romper, yo jamás los animaría a hacer eso— las reglas es divertido porque no en la mayor parte de los casos no tienen mucho sentido o retarlas tiene consecuencias que pueden contarse de pocas a ninguna. Para ser feliz con tu vida amorosa o tu ausencia de una todas las reglas son personales… pero prometo que las diez que estoy a punto de presentar ayudarán en algo.

Diez mandamientos de P. Para tener una vida —o carencia de vida—  amorosa feliz. (more…)

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Pretty Guilty and desperation.

Todo comenzó en agosto, un caluroso día de verano, primer o segundo día de clases en el Tec. Como sea, digamos que era jueves nada más por el sake de la temporalidad en la historia, porque es importante.

Él la miró y pensó que podría ser sexy. Ella lo miró y pensó que probablemente podría ser el padre de sus hijos. Normal. Casual. Cotidiano, incluso. Se inició —hasta el día de hoy nadie sabe quién lo hizo o por qué, pero definitivamente sucedió— una conversación tranquila: ¿de dónde eres?, ¿qué música te gusta?, ¿qué haces en tu tiempo libre?. Él pensó que ahí se detendría todo (por el momento). Ella no. Punto. (more…)

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Pretty Guilty and secrets.

Los seres humanos guardamos secretos para conservar nuestra paz mental y sentir que somos nuestra propia persona. Ocultamos nuestros placeres culposos más sombríos —como ver Jersey Shore disfrazados de Snookie—, mantenemos en privado nuestra pubertad incómoda —oh… las cejas mal depiladas, priceless— y preferimos no tocar el tema de aquella ocasión en que estuvimos enamoradas de Martin Ricca —¿qué? ¿por qué me ven así? ¿qué han escuchado?. Sí. Necesitamos guardar secretos. (more…)

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Pretty Guilty and socially mediatic relationships.

Ah, las redes sociales. Nuestros mejores y a veces únicos amigos, compañeros (y causantes) de noches de desvelo, ataques de celos y horas interminables de aburrimiento. Verdaderamente nos hemos vuelto más que nosotros. Ahora lo que antes era un “yo” se convirtió en un “yo+Facebook+Twitter+Formspring+LinkedIn+inserta-cualquier-red-social-under-que-se-te-ocurra-aquí”. (more…)

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Pretty Guilty and long distance relationships. (Part 2)

**Esta columna es la segunda parte de esta. Lee. O no entenderás y sufrirás y todo eso.**

Bienvenidos de nuevo a su columna placer culposo de los miércoles y/u oráculo de sabiduría. Ha! No me hagan caso. Recuerden que estoy en un estado autoinducido de piloto automático por el temita que trato en esta mini-serie. Bueno. De regreso a las relaciones a larga distancia.

Cada vez que las menciono siento a todos, incluyéndome, temblar como si estuvieran entrando a un salón del Tec sin suéter y los que no tiemblan se ríen de los, ya tan mencionados, pobres ilusos que decidieron tomar el riesgo. A esos incrédulos les digo: deténganse. Al final del semestre muchos haremos que se muerdan la lengua. Y si no, muchos haremos el ridículo y podrán reírse. Anyways, iluso, si sigues leyendo tendrás el placer de ver el orgullo de los escépticos destrozado… y a todos nos gusta eso. (more…)

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El Dude is gone.

Se ha ido.

Cue: Música dramática.

Haha =).

Bueno. Si leyeron mi columna anterior (y si no: click aquí o aquí o aquí —y sí, todos son lo mismo, but that was fun!) sabrán que estoy justo en el primer día de una relación de larga distancia. Oh, the drama. (more…)

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Pretty Guilty and long distance relationships (Part 1)

Es principio de semestre y eso solamente significa una cosa —y como mil más, pero ¿qué importa?—: muchos destacados estudiantes universitarios han decidido partir durante un semestre o un año hacia lugares desconocidos, la aventura y horas interminables de “estudiar” (según sus padres) en compañía de sus nuevos y muy internacionales amigos. Todos completamente sobrios, por supuesto.

Algunos de esos afortunados individuos no solamente se van, si no que al hacerlo abandonan cual barco a Tom Hanks, sin dejar más que una pelota para hablar, a una persona especial con la que han compartido más o menos tiempo, risas, dramas, nalgaditas y noches lluviosas de cuchareo. Sí. Me refiero a esos ilusos que deciden arriesgarse a tener una relación de larga distancia. (more…)

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