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Ultimamente me dado cuenta que, con frecuencia, la búsqueda de trabajo tiene muchas similitudes con la búsqueda del amor. Estoy casi convencida de que no tiene nada que ver con mi propia búsqueda de trabajo, y mi antigua (y mantendré por siempre que legendaria) búsqueda del amor. 

Ya escribí un práctico post sobre cómo una primera cita funciona de forma parecida a una entrevista, y es momento de continuar la analogía.

Recientemente rechacé una oferta de trabajo porque no cumplía mis expectativas, a pesar de sabía que la consecuencia sería quedarme en el aire en cuanto a mi situación de vivienda y que mi madre pensaba que debía aceptarla, solamente para tener algo. Jamás cuestionaría a mi madre a la ligera, pero en esta ocasión mi respuesta fue muy clara: “Si se tratara de un novio no me dirías lo mismo”. Por lo menos no a mis 23 años. Espero.

Hay varios aspectos más en los que una búsqueda de trabajo se asemeja a dating, y las lecciones que se aprenden buscando trabajo aplican igual para ciertos problemas amorosos. Veamos.

Primera lección: El rechazo no significa que haya algo malo contigo.

Querer escribir en alguna de tus publicaciones favoritas (o trabajar en tu empresa favorita) significa tener que enviar muchos mails que probablemente no tendrán respuesta pronto. O nunca. En otros casos no obtendrás el trabajo para el que aplicaste y sabrás, por siempre, que alguien más ocupó el lugar que querías.

Quizá invitaste a salir al potencial amor de tu vida y dijo que no o canceló la cita. A lo mejor tú creíste que era evidente que eres lo mejor que va a pasar frente a su muy simétrica cara y aún así eligió a un pelmazo. Esto no quiere decir que tú seas malo, sencillamente que buscaba algo distinto. ¿Tienes derecho a desear que se arrepienta? Por supuesto. Canta canciones de Arjona mientras cierras las pestañas en las que estudiabas para la entrevista. (Dime si él conoce las cinco áreas de consultoría que ofreces la mitad, dime si él ama la ingeniería de procesos la mitad… right?)

Segunda lección: Si no hay vacantes, no hay vacantes. Es poco probable que abran una para ti por tu linda cara, pero hay muchos que querrán que trabajes gratis o como colaborador. No malvendas tu trabajo (o tu amor).

¿El que te gusta tiene novia? Sigue tu camino. Si tienes diez años de experiencia en el área y quiere que trabajes sin benefits (pero con benefits… ¿me explico?) DI QUE NO. Esfúmate tan pronto se haga la sugerencia y mira hacia pastos dispuestos a darte, por lo menos, vales de despensa. (Conocer a los papás es la tarjeta SíVale en las relaciones).

Tercera lección: Los estándares son tus amigos, siempre que sean realistas. Lo siento, mamá.

No te salgas radicalmente de tu área de preferencia solamente porque alguien finalmente quiso contratarte. Te prometo que puedes conseguir algo mejor, además que le estás quitando el puesto a alguien que podría amarlo más que tú. No tomes parejas temporales (y si puedes permitírtelo tampoco trabajos temporales… la analogía no es perfecta).

Cuarta lección: Arriésgate. El “no” ya es tuyo. 

¿Stalkear y enviar un mensaje por Facebook a la editora de cierta revista de moda? Done. ¿Agregar a toda la industria editorial de México en LinkedIn? Done. ¿Acosar a tus conocidos para que acosen a sus conocidos? Done. Si no te aceptan… su pérdida. Y si piensan que eres patético tu cara se les va a olvidar en segundos. No eres la única persona que lo hace y la victoria es solamente de los que concursan.

Quinta lección: ¿Nada en el horizonte? Diviértete y crea proyectos alternos. 

If you know what I mean.

Un beso,

P.

@TipoPauYAsi

¡Gracias por compartir!
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Ana Pau

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