Planear una boda es, en general, una locura, pero las últimas semanas van más allá de cualquier cosa que pueden imaginar. Además de estar preocupados por que todos los pagos salgan a tiempo, las pruebas de vestido o smoking no son como salen en la tele (a menos de que estemos hablando de algo estilo “The X Factor” en la que lo que juzgan es la grasa de tu espalda y *todos* son Simon Cowell), tu familia no deja de hacerte preguntas para las que ya deberías tener respuesta pero definitivamente no tienes, y el estrés provoca una enfermedad híbrida en la que todo el tiempo quieres vomitar pero también quieres carbohidratos más que nada en el mundo.

Además, afrontémoslo, las bodas son asuntos eminentemente sociales. O sea, sí, te casas y está padre y todo, pero esa fiesta es para las 500 personas con las que tus papás quieren quedar bien, y no tanto para esa persona que ya sabes que te ama. Así que con el afán de evitar que las futuras brides y los futuros grooms del mundo se pierdan entre todo el caos, aquí van mis tips sobre las cosas que tienen que estar en el top de tu lista kilométrica de pendientes.

1. Haz pruebas de todo.

Yo, probando un lipstick en condiciones extremas. Aguantó todo-el-día. Mis ánimos no tanto.

Tu boda no es el momento para probar nada nuevo, por lo menos al 100%. Así que te recomiendo hacer un simulacro de TODO.

Si estás en busca del lipstick perfecto, pruébalo. Si es una marca nueva, pruébalo muchos días. Si no te decides del color, compra todos y pruébalos. Come con ellos, toma con ellos, besa con ellos, duerme con ellos.

¿Te vas a depilar las cejas? Ve mes y medio antes. Si te gusta, vuelve a ir una semana antes. Si no te gusta, prueba con alguien más tan pronto como puedas.

¿Peinado y maquillaje? Pruébalo con el velo, con el tocado, con un vestido del color exacto de tu vestido.

¿Zapatos nuevos para la luna de miel? Camina con ellos hasta que te hartes. Y cuando te hartes, evalúa si estás harto solo estéticamente o si te duelen los pies.

Si te vas a hacer manicure, ve con la persona a la que más confianza le tengas. No es momento para experimentar.

Tip: Si lo del mejor lipstick para tu boda te preocupa, haré un post específico con los resultados de mis experimentos. Tengo a los ganadores y no, no son mate.

2. Recuérdale a tu pareja que la amas.

Claro, se lo dices todos los días cuando se despiden con un besito en el que en realidad están probando si el lipstick que quieres usar en la boda mancha al otro o no, pero eso no cuenta cuando todo lo que pueden pensar es si ya metieron la copia número veinte de su pasaporte al sobre-secreto-de-documentos número veinte que se van a llevar a la luna de miel.

A veces, señoras y señores, hay que ser tangibles, y en mi caso opté por enviarle un recordatorio sencillo pero efectivo: una botella de whisky con unos botecitos de nueces y una notita cursísima. Recurrí a Azap porque tienen buenos kits para hombre y trabajo mucho y no tengo tiempo para armar algo yo solita –dije que tienes que recordarle tu amor, no construirle algo para probarlo–, y todo salió muy bien. Yo elegí este paquete, y el jovencito quedó encantado, pero hay mil opciones dependiendo de qué tipo de pareja tengas.

Awww. Después de dar click en “Enviar” me di cuenta de que repetí palabras y no sé si pueda perdonarme por ello.
Soy un amor. Y sí, esos tulipanes son obviamente falsos y solo puse el centro de mesa en la orilla para la foto.

A otros podrían gustarle masajes –otra opción que sigo considerando–, una cena romántica en la que tengan prohibido hablar del evento, una salida al parque a pasear a su hamster mascota, un día de shopping, unos chocolates, un beso particularmente largo o algo de ropa interior para ti también pueden dejar a tu pareja más que contentísima. Thumbs up!

3. Cuida tu paz mental. 

Algunas de las pestañas de mi mejor amigo.

Me queda claro que el universo te está diciendo que bajes de peso, que te veas increíble, que todo salga perfecto, que la gente no deje de bailar, que la comida esté deliciosa, que tienes que dejar todo tranquilo en el trabajo para que sobrevivan sin tu invaluable presencia, y además que sonrías y no le grites a nadie. ¿Mi respuesta? Son unos idiotas. Me da gusto informarte que no vas a poder hacer todo eso: ni tu boda va a ser perfecta, ni vas a tener el cuerpo de los sueños de tu mamá y tu suegra, y gracias a Dios van a extrañarte en el trabajo. Lo que sí puedes hacer es todo lo que tu cuerpo necesite para convencerse de que el mundo no se está derrumbando.

Si te encanta hacer listas, haz listas y date un abrazo cada vez que taches un elemento. Si eres más del tipo de Excel –culpable soy– crea uno con tantas pestañas que sientas que tienes cada elemento de la boda bajo control aunque por dentro sepas que no es cierto. Si te lo puedes permitir, ve por un masaje. Si no te lo puedes permitir, duérmete temprano. Busca espacios y momentos para ti y el otro amor de tu vida (Netflix). TE-LO-MERECES. Estás planeando un evento para un montón de personas que no necesariamente te cae bien y en el que todo el mundo te va a estar viendo. I mean… mereces andar en pantuflas por el resto del año si se te antoja. ¡Consiéntete!

Al final del día, lo importante es que no pierdas la perspectiva. Sí, es un gran día, y es un gran desastre logístico waiting to happen. Pero no se te olvide que también es una fiesta, y es *tu* fiesta, compartida con la persona que más amas. Y para no ponerme cursi, señoras y señores, hasta aquí llegamos.

Un beso,

P.

 

¡Gracias por compartir!

Ana Pau

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