Estoy casada y extraño a mi ex

[Mail 1]

Hola P.

Digamos que soy casada y aveces las cosas no van bien, y mi primer amor se casa con otra la próxima semana. Después de años de on y off decidí terminar ese romance platónico y me casé con el otro amor de mi vida, pero digamos que dudé mucho llegar al altar, error o no, hecho esta.  Sé que es feliz, lo cual me hace a mi feliz sin embargo sigue estando en mis sueños, no puedo evitar sentir algo en mi corazón.

He batallado años en dejarlo ir, cómo seguir?  Me terapeo a mi misma y sé que esta mal sentir esto pero es la realidad.

[Mail 2]

olvidé decirte lo mas importante… y de donde creo que viene todo mi trauma. El trató de decirme antes de mi boda que no me casara y no le hice caso, y cuando veo como mi relación fracasa y no tengo con mi esposo una conexión tan profunda como la tenia con él, mis preguntas de “qué si hubiera…” se agudizan. Guilty definitely. Therapy maybe? haha

Anónimamente loca

Querida no-tan-loca,

Estás en una situación horrible, pero te tengo una buena noticia: no todo en ella surgió de las circunstancias, así que hay varias cosas que puedes hacer al respecto.

Lo primero que tiene que quedar claro es que no existe una sola persona para cada uno de nosotros. La idea de las almas gemelas es súper romántica pero –y esto hay que celebrarlo–una enorme mentira, y no tiene absolutamente nada de malo que sea así. ¿Qué mejor noticia que nuestra capacidad de ser felices con muchísimas personas en el mundo?

La segunda cosa es un poco menos emocionante: existe más de un tipo de amor. El amor que tenías, o tienes, con tu ex, es un amor apasionado, y su problema es que el combustible de la pasión es, casi siempre, que no está en el mundo real. Ambos sabían que no era para siempre, que no podía funcionar, y por esa razón terminaron. Esto no demerita su amor, ni hace que su historia pierda valor, ni que no puedas recordarla con nostalgia: de hecho, es excelente que lo hagas y recuerdes que eres capaz de sentir una necesidad indescriptible por fundirte con una persona.

El amor por tu esposo, a quien tu misma llamaste el otro amor de tu vida, es diferente. A lo mejor ya no quieres besarlo en la lluvia ni gritarle de celos cuando otra mujer se le atraviesa, pero estas cosas no definen el amor de verdad.

El amor de verdad está en querer llegar a casa para ver a la otra persona, o no poder esperar para que llegue. Es estar en pijama y brincarle encima porque sabes que igual va a querer agarrarte las nalgas. Es sentirte segura cuando te abraza y darle besitos en la mañana porque te parece lo más lindo del mundo. Es poder decirle que no tienes ganas de salir y que se sientan felices sin hacer nada, porque están juntos. Es hacer planes, es verte de viejita con él, y morirte de amor cuando te imaginas bebés con su cada (aún si deciden no tenerlos). Es poder hablar de todo y de nada y a veces quedarse dormidos porque están así de cansados y son así de felices. Es sonreír cada vez que entras a tu cuarto y huele a él.

No sé si esto sea lo que sientes por tu esposo. No sé si pudiste haber sentido esto por tu ex. Pero lo que es muy importante que TÚ sepas, es esto: si tu ex desapareciera del panorama ¿seguirías queriendo estar con tu esposo? ¿Existe la posibilidad de que tú misma estés evitando dejar a tu esposo entrar porque tu mente está ocupada por alguien más? Y si sí, ¿has intentado dejar ese espacio libre para él?

De ninguna manera te voy a decir que te quedes con alguien con quien no eres feliz, porque no es sano para ninguno. Pero conozco la manera en que los terceros pueden nublar nuestro juicio y hacer que parezca que sentimientos que siguen ahí han desaparecido, y no quisiera que tomaras decisiones sin estar segura.

La terapia puede ser una gran opción para aclararte y definir tus prioridades, pero cuando tomes las decisiones ten cuidado, que la pasión y esa nostalgia que sientes con la boda de tu ex encima pueden ser pésimas consejeras. ¿De verdad lo amas? ¿De verdad podrías dormir y despertar con él el resto de tu vida? ¿De verdad confiarías siempre en él? Si no… ¿para qué cambiar sus relaciones con alguien que responde “sí” a todas esas preguntas?

Quizá lo mejor hubiera sido no casarte, eso es cierto. Pero no por tu ex, sino por ti. Si tú tenías dudas que salían de dentro de ti, y no de fuentes externas, me gustaría que las tomaras en consideración más que las otras. Al final del día, esto se trata de una cosa: que todos los involucrados sean lo más felices que puedan ser, a largo plazo. Tal vez eso sea estar juntos, o tal vez separados y, aunque no puedes tomar la decisión por todos, el primer paso sería ser honesta sobre lo que te haría feliz a ti, y por qué.

Es tu turno de tener guts: ¿qué quieres de verdad? No qué quiere la tú de hace unos años, ni qué quiere tu niña chiquita interior, ni qué quieren tus papás, o tu esposo, o tu ex, o su grupo de amigos: ¿QUÉ QUIERES TÚ?

Un beso,

P.

 

 

 

 

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Pau

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