De una relación larga o un one night stand, ¿Cómo se sigue adelante? ¿Hay algún libro como “Move on for dummies” que deba comprar?

Querido ser humano, esa es una idea millonaria. Ahora que ya la apunte en mi lista de ideas millonarias (en la que este blog claramente no entra), procederé a responder.

Seguir adelante es cuestión de cumplir tres requisitos: voluntad, ausencia y tiempo. Estos factores se relacionan y a mayor cantidad de uno existe menor necesidad de los otros. Así de sencillo. Ish. Not really.

Explicaré cada uno, primero.

Ausencia: Penélope es la única persona que no ha olvidado a su amorcito a pesar de la fuerte posibilidad de que estuviera con una ninfa llamada Calypso que “lo obligó a quedarse con ella” (¿No eso dicen todos?). The whore.

La persona a la que quieres olvidar probablemente no regrese a Ítaca a vencer a sus (seguramente cientos de) contrincantes. Pero quizá forma parte del mismo grupo de amigos, estudia/trabaja contigo o es primo de tus primos y es absolutamente ineludible. O a lo mejor no quiere que la olvides, e invierte sus ratos libres en enviar mensajes adorables a través de todas tus redes sociales en un esfuerzo por mantener su evil influence sobre tu vulnerable corazoncito. Y eso es mucho peor.

Procura su ausencia en lo posible. Esto significa eliminarlo de Facebook, dejar de seguirlo en Twitter, renunciar a sus irresistibles boards en Pinterest y evitar preocuparte por qué clase de seductores están haciendo que su Klout suba tanto. Sigue saludando, después de todo tu mamá te enseñó modales, y no evites compromisos sociales por la posibilidad de que esté ahí. That’s just bad form. Quizá al “en lo posible” deberíamos agregar un “y razonable”. Aunque esconderte debajo de una pila de basura sea más atractivo que sonreír y levantar la manita, definitivamente nadie se acercará a ti si hueles tan feo.

Cuando enfrentarte a su presencia es inevitable… confía en los otros dos factores. Recuerda, mucho de cualquiera de los siguientes disminuye la necesidad de la ausencia. Por lo menos unas cuantas rayitas.

Tiempo: Se explica solo, más o menos. Lo odiamos, pasa demasiado lento, y lo único que puedes hacer para eliminar esa impresión es divertirte. Píntate el pelo o compra zapatos nuevos. He escuchado que el power yoga es infalible. Sal con tus amigos. Nada como ver a Kate Upton bailar Cat Daddy para que el tiempo vuele.

Voluntad: No se puede seguir adelante si no se quiere hacerlo, o por lo menos si no se tiene la conciencia de que es necesario. Esta es la parte más difícil, porque aunque las otras dos pueden arreglarse (aún si requiere entrar a un claustro), no se tiene control sobre lo que se quiere. Y si quieres a esa persona, o quieres quererla, pasar a la página que sigue será un verdadero reto.

Ahora, la clave. ¿Cómo, entonces, dejar de querer (o querer querer) seguir suspirando cada vez que escuchas la canción de Taylor Swift que te la recuerda?

Paso 1 para obtener la voluntad en esas situaciones adversas en las que esa persona es inevitablemente irresistible y desfalleces ante el solo pensamiento de su presencia.

El primer paso consiste en analizar por qué se te ocurrió que tienes que seguir adelante. Apela a tu lado más racional y justifica la decisión que aún no existe –olvidarlo– de manera que al final del día sea la única respuesta lógica disponible.

Te puso el cuerno, es aburrido, anda con alguien más, no siempre te trata como debería, tu Venus en Libra sencillamente no es compatible con el suyo en Cáncer y el hecho de que ame a su mamá/papá/hamster mascota/jardín de vegetales más que a ti no sienta bien con tu carácter. Cualquier ser humano con sentido común saldría corriendo en otra dirección. Thing is, nadie enamorado hace uso de su sentido común con la frecuencia necesaria –y thank Xenu, porque si no todos estaríamos solteros.

Una vez que ya tienes una lista escrita nostálgicamente en un diario o vanguardistamente en tweets (los procesadores de palabras are so 2005), pasaremos a lo que sigue.

Paso 2 para obtener la voluntad en esas situaciones adversas en las que esa persona es inevitablemente irresistible y desfalleces ante el solo pensamiento de su presencia.

Habiendo palomeado la parte racional de la situación, la transferencia a lo emocional es ligeramente más sencilla.

A un lado de la columna de “Razones por las que se me ocurrió que sería positivo seguir con mi vida y dejar atrás a esta persona”, escribe el título de una columna más: “Efecto de estas razones sobre mi estabilidad emocional, paz mental y potenciales desórdenes afectivos”.

Recuerda cada una de las situaciones que te trajeron al lugar en el que estás ahora. Qué pasó o qué hizo, cómo siguieron las cosas y cómo te sentiste a cada paso. ¿Notas algún patrón? Aún los aspectos en apariencia positivos (ese alivio que sentiste cuando se reconciliaron, cuando aceptó verte después de comenzar a salir con alguien más o el, ¿por qué no?, increíble make-up make-out) revelarán de manera inevitable un patrón. Y lo más probable es que no te guste lo que veas.

¿En qué tipo de persona te convierte el querer estar con esa otra? ¿Te gusta? ¿Te gusta verla? ¿Te gusta serlo? Permíteme responder por ti: No.

Aún si algunas cosas de tu ser humano adorado te hacían ser mejor, las razones que enumeraste en la primera columna no entran en esa clasificación. Y (casi) nadie disfruta de ser una persona ansiosa, celosa, triste, enojada o cualquier otra consecuencia que el ya mencionado amor desmedido por su hamster mascota pueda tener.

Y de ahí surge la decisión más poderosa de todas, porque la voluntad ya no será “Quiero dejar de querer a Humano”, sino “Quiero ser una persona así, así, así y así, y Humano no me lo permite. Tú serás el centro de la decisión, y, descubrirás, tienes control sobre quién eres.

Sea cual sea la razón que te impulso a querer dejar de querer, mereces a una persona mejor, a alguien que no te dé razones sustanciales para decidir seguir adelante. Mereces a alguien que te ayude a ser el mejor tú que puedas, y estar atorado en un pasado que no necesariamente era lo más sano para ti, te impide avanzar y evolucionar hacia convertirte en lo que quieres.

Al final del día todo se resume a la icónica frase de Carrie Bradshaw en un maravilloso capítulo de la primera temporada de Sex and the City –I apologize, if you’re a straight dude–: “As we drive along this road called life, occasionally a gal will find herself a little lost. And when that happens, I guess she has to let go of the coulda, shoulda, woulda, buckle up and just keep going.”

Un beso,

P.

@TipoPauYAsi

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Pau

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