Pretty Guilty

El Dude

Un año.

Hace un año fue el día más divertido de mi vida. Y como siempre escribo Ficciones un poco tristes, les comparto también la carta que escribí para #ElHubs, con quien he tenido casi siete años muy felices y que ha hecho del último el mejor. Soy la mujer más afortunada del mundo, y aunque hoy lo recuerdo especialmente, confieso que me resulta imposible olvidarlo. 

Guapo,

Hoy cumplimos un año de habernos casado. Más o menos. La verdad es que depende de a quien le preguntes, porque legalmente llevamos un poco más, pero nuestra vida como pareja y familia se tradicionalizó significativamente hace un año, así que dejémoslo en eso.

Estoy segura de que en este año hemos aprendido solo una fracción de lo que aprenderemos en todos los que vienen (muchos, porfa), así que como no estamos para dar consejos con nuestra infinita sabiduría, prefiero aprovechar esta carta para agradecerte por ser tan tú.

Gracias por sonreírme todos los días y nunca negarme un abrazo. Por despedirte de mí cada mañana antes de ir al trabajo, y darme un beso cuando me vuelves a ver. Gracias por siempre contestar mis mensajes y mandarme fotos de Foster cuando no estoy con ustedes, y por sacarla a pasear todas las tardes.

Gracias por enseñarme que puedo ser la persona que tiene un recetario en el mismo Drive que guarda los documentos para aplicar a la maestría, la que hace yoga mientras decide escribirte para que traigas los únicos Takis picantes de España, y la que saca a pasear a su mascota en las mañanas y cocina para después llegar a escribir.

Gracias por no dejarme olvidar que ser como soy es suficiente, pero que puedo ser todo lo que quiera ser y hacer todo lo que quiera hacer. Gracias por darme la mejor aventura de mi vida, y por hacer increíbles hasta los días más rutinarios.

Ser feliz contigo es muy fácil, y lo único que puedo pedirte es que me dejes intentar para siempre hacerte una fracción de lo feliz que me haces.

Te amo. Ha sido el mejor año después del mejor día.

Pau.

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La boda (parte 4)

Este post es parte de una fotonovela (si quieres entender eso, ve la parte 1) sobre mi boda. Aquí comienza (y termina) con la fiesta. Enjoy!

Desde el principio de la planeación tuvimos claro que queríamos que la recepción tuviera un ambiente súper festivo y relajado, así que pusimos carritos de helado (y marquesitas!) y fuimos felices. Nuestro único arrepentimiento fue no haber pedido más.
A los novios les encanta verse formales y poner “No niños” en sus invitaciones. Nosotros, en parte por practicidad, en parte por amor y en parte porque miren-esta-foto, armamos un tipo daycare para que los pajes y otros niños pudieran estar en la fiesta y dejar a sus papás disfrutar cuando estuvieran cansados.
Mi mamá no se cree que este momento pasó, así que pongo esta foto como evidencia.
La mejor parte de casarse es saber que estas compartiendo un sentimiento nuevo y muy único con una sola persona: la que tú escogieste.
Y, solo de vez en cuando, abrazarse y decir “omg, nos casamos”.
En su termo había whisky (que alternaba con agua gracias a nuestro súper eficiente mesero). En el mío, solo agua, todo el tiempo. Ah, y hielitos que brillaban.
No sería una buena amiga si pusiera fotos de todo el desastre pre-ramo, así que solamente dejaré evidencia de lo que yo tomé. Las demás invitadas son inocentes.
El ramo para tirar era la cosa más hermosa que he visto.
Las caras.
Esta es mi foto favorita de la boda, lo confieso.
Lo mismo. El resto de los invitados son inocentes.
#guilty
Cuando ya no podía con el cuerpo, fui al cuarto, y mi amiga D., mi cuñada A., y mi hermana Sofi se unieron a mí.
¿Creían que nos íbamos a olvidar de Rocket? Jamás.
Y fueron felices para siempre. O por lo menos lo siguen siendo 11 meses después <3
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Madrid, parte 1, y la lección de Foster.

A Foster le llevó 24 horas enseñarme mi primera lección en Madrid. Íbamos saliendo a pasear, la llevaba a la Zona Canina del Parque del Retiro (a la que jamás había ido), y salimos de nuestro hotel caminando como siempre lo hacemos.  (more…)

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La boda (parte 1)

Nota previa: No recuerdo jamás haber comprado una revista “Barbie”, y sin embargo recuerdo claramente el término “fotonovela” relacionado con ella. Y como fallé cada vez que intenté escribir sobre la boda, decidí que una fotonovela es la mejor forma de hacerlo. Si quieren sentirse periodistas llámenle fotorreportaje. Barbie y yo sabemos la verdad. (more…)

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Pregunta: ¿Cómo conociste a #ElHubs?

¡Hola, Pau! Recién encontré tu blog y lo disfruto mucho. Estoy en una relación muy feliz desde hace un poco más de un año y me gusta leer de otras mujeres feministas que están en relaciones plenas y felices. Mi pregunta es porque por más que busco, no la encuentro en el blog y me encantaría saber: ¿cómo conociste a #ElHubs? ¿Cómo fue que construyeron esta relación tan bonita? Si no nos quieres contar, no pasa nada ;).
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Regresar a casa (y propósitos de año nuevo)

Es el primer día del año y estoy acostada en una hamaca en el cuarto de mi hermanita. Son las 9:38 de la mañana. El resto de mi familia sigue dormida, aunque todos compartimos el problema gravísimo de ser morning people en un mundo que prefiere dormir hasta tarde y tomar café. Yo, en cambio, soy #TeamBebidasEnergéticasEnLaNoche, porque no me queda más remedio. (more…)

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Legalmente #ElHubs

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Si siguen mis redes sociales, lo saben: soy una mujer casada. Aunque la boda con el vestido, las flores, el DJ y mi papá llevándome hacia el altar es hasta marzo, por cuestiones logísticas decidimos que la boda civil sería el 6 de agosto. Y lo fue.

Full disclosure: el asunto se planeó en un mes y con enorme ayuda de la mamá de #ElHubs (ah, sí, ahora le decimos así). Confié completamente en ella y no me equivoqué; el resultado fue exactamente lo que queríamos: una boda relajada, romántica, divertida y, por supuesto, que hiciera a todos llorar.  (more…)

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Crónicas de la planeación de una boda, capítulo 2: To planner or not to planner.

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Foto aleatoria de nuestra engagement party. El globo de vestido sigue en mi sala; el de anillo fue consumido por Foster.

Yo no quería, lo juro. Estaba convencida de que podía planear la boda por mis propios medios, con la ayuda de mis siempre infalibles madre, hermanas, abuela y tía abuela. Pero la distancia destruyó mis ilusiones y mi sensación de autosuficiencia como Zayn Malik destruyó corazones al abandonar One Direction, y tomé la inamovible decisión de contratar una planner. Dos, de hecho. (more…)

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Crónicas de la planeación de una boda, capítulo 1: Bridal brain.

 

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Estado actual: Fostered.

Planear planear una boda es mucho más sencillo que planearla. Antes de convertirme en una bride-to-be, creía que tenía todo solucionado y que había imaginado el día perfecto, así que había pocas cosas separándome de hacerlo realidad. Fui una ilusa.

Resulta que así como el baby brain y el period brain hacen difícil que tu cerebro funcione con su fluidez usual, el bridal brain existe, y se encarga de que pierdas todo el enfoque y la perspectiva.  (more…)

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