Perdí toda la esperanza. Antes pensaba, aunque fuera solo a veces, que algún día sabría de ti y nos veríamos, que sería como si nada hubiera cambiado; como si tú siguieras igual, y yo siguiera igual, y nada nos importara más que morder el cuello del otro.

Pero solo supe de ti por pedazos, y supe que todo cambió y que no sigues igual. Y me muero por hacerte saber de mí, y que sepas que nada ha cambiado, y que sigo igual. A ver si saber eso te recuerda que alguna vez me quisiste, y que alguna vez no te importó nada. Tienes que saber que no me importa nada.

 

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Pau

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